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Salsa de bechamel con leche Celta

Si eres de esas personas que alguna vez se ha rajado y no ha hecho croquetas, canelones o lasaña porque la salsa bechamel le sonaba a receta para chefs top, tenemos una buena noticia para ti: hoy aprenderás cómo hacer una salsa de bechamel con leche Celta muy sencilla y sabrosa. 

¿Sabes cuál es el origen de la salsa de bechamel? 

Por lo visto (hemos investigado un poquito para hacer este post) hay muchas teorías respecto al origen de esta peculiar salsa con leche, pero solo UNA de ellas tiene base documental. A por ella que vamos 🙂 

Dicen, se comenta y rumorea entre expertos y expertas en historia de las salsas (broma) que el origen más probable de la salsa de bechamel se le adjudica al cocinero François Pierre de la Varenne (1615-1678) cocinero de Luis XIV y contemporáneo de Bechamel, fundador de la cocina clásica francesa. Un señor noble que intuimos que en esa época vivía muy bien porque pudo dedicar tiempo a escribir un libro, “Le Cuisinier François” en 1651, donde por primera vez se tiene constancia escrita de esta receta, la cual llevaría el nombre como un halago al marqués Louis de Bechameil.

Os preguntaréis: ¿Bechameil o bechamel? Parece ser que el propio nombre ha sufrido pequeñas alteraciones con el paso de los años pasando de su nombre originario (Bechameil) a Béchamelle y más tarde, perdiendo la mayúscula y pasando a llamarse como la conocemos hoy en día: salsa de leche bechamel. 

Y con este súper preámbulo, vamos a conocer los ingredientes para 6 personas: 

  • 50 gramos de mantequilla 
  • 50 gramos de harina de trigo
  • 600 mililitros de leche Celta entera
  • Sal al gusto
  • Un pellizquito de nuez moscada molida 
  • Y pimienta blanca molida como complementos adicional
celta entera

Cómo hacer salsa de bechamel con leche Celta entera: 

  • Dificultad media
  • Tiempo total cocinando: 40 minutos 


Ponemos una sartén al fuego y añadimos los 50 gramos de mantequilla y dejamos que se funda. En ese instante en el que la mantequilla ya aparece fundida, añadimos los 50 gramos de harina y removemos formando una pasta. 

Una vez bien mezclada la harina y la mantequilla, vamos agregando la leche sin dejar de remover. Es importante añadir la leche Celta muy poco a poco, para que no haya en la elaboración de la salsa, un cambio brusco de temperatura. Desde Leche Celta te recomendamos que tengas previamente la leche en un cazo ya algo calentita y vayas sirviendo en pequeñas cantidades. Añades un poco de leche y esperas a que haya sido absorbida por la masa. Y así hasta añadir los 600 ml recomendados. Eso sí, ¡muy importante! no dejes de remover la salsa haciendo movimientos circulares o dibujando ochos en la sartén.

En este paso de la receta, para conseguir que la bechamel sea más fina o más espesa, lo que puedes hacer es ir jugando con la cantidad de leche entera Celta que sirvas en la sartén y el tiempo de cocción. Cuanta más leche, más fina será la salsa bechamel. Si quieres una bechamel más espesa, dedica más tiempo y deja que el líquido se vaya evaporando poco a poco mientras la sartén se llena de burbujas.

Uno de los trucos en el punto previo a echar la leche es cambiar la herramienta de cocina que estábamos utilizando para remover, por una batidora de varillas manual para evitar que se formen grumos. 

Una vez añadida toda la leche, prueba el sabor, añade sal y dale el toque de nuez moscada y pimienta blanca al gusto. ¡Receta completada y lista para tus mejores platos!

celta leche

“Un momento… ¡SOS! ¡Mi salsa está llena de grumos! ¿Qué hago?” Puedes intentar disolverlos con un poco más de leche y removerlos con ímpetu o recurrir a la batidora para quitarlos. 

Disfruta de esta receta y del tiempo que empleas en ella y ¡que la salsa te acompañe! 

¿Qué te ha parecido?
Leche de calidad y
muuuuu rica de sabor.

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