En un mundo que avanza rápido, tomar la decisión de hacer las cosas bien y con calma es un acto de responsabilidad. Para nosotros, el Milkfulness no solo se aplica a la forma en que disfrutamos de la vida en casa, sino también a cómo cuidamos de la naturaleza que nos rodea. Por eso, hablar de producción de leche sostenible no es una moda o algo que suena bien, es el compromiso diario que asumimos con nuestro entorno, nuestras granjas y las futuras generaciones.
El certificado que avala estas acciones es EMAS (Eco-Management and Audit Scheme), la normativa medioambiental más rigurosa de la Unión Europea.
¿Qué es la certificación EMAS y por qué marca la diferencia?
El certificado EMAS no es una simple acreditación de cumplimiento legal, exige un plan de mejora continua y total transparencia pública. Para mantenerlo, las empresas deben someterse a auditorías independientes periódicas que verifican el impacto real de su actividad en el entorno.
Ser una empresa certificada bajo la normativa EMAS implica:
Máxima exigencia medioambiental: un estándar superior a otras certificaciones tradicionales que impulsa a renovar objetivos sostenibles año tras año.
Auditorías externas exhaustivas: evaluaciones independientes que revisan el uso de energía, agua y la gestión de residuos en cada centro de trabajo.
Declaración ambiental pública: poner a disposición de la sociedad los datos auditados de cada instalación de forma abierta y clara.
Transparencia en cada centro: las declaraciones ambientales de nuestras plantas
Como muestra de este compromiso con la producción de leche sostenible, ponemos a disposición de todos los consumidores la declaración ambiental verificada de cada una de nuestras instalaciones:
Los pilares sostenibles del proceso productivo

Bajo el marco del certificado EMAS, en la sección de Sostenibilidad de Leche Celta detallamos los ejes de actuación que aplicamos en las tres plantas:
1. Eficiencia energética y huella de carbono
Buscamos la optimización constante en los procesos de envasado y pasteurización, priorizando el ahorro energético y reduciendo las emisiones asociadas al transporte y la distribución.
2. Gestión responsable del agua y los envases
Aplicamos sistemas avanzados de depuración y reutilización de agua en las fábricas. Además, trabajamos en el rediseño continuo de nuestros bricks para utilizar materiales de origen vegetal, reducir el plástico y facilitar su posterior reciclaje.
3. Compromiso con el sector primario local
Trabajar en alianza con ganaderías de proximidad cercanas a las plantas de Pontedeume, Santander y Ávila no solo reduce las distancias de transporte, sino que impulsa la economía rural y preserva la tradición ganadera de nuestro entorno.
¿Por qué elegir productos elaborados bajo el sello EMAS?
Cada vez que llevas a casa un brik de leche, tomas una decisión que influye en el entorno. Elegir productos respaldados por el certificado EMAS significa optar por:
- Datos reales y comprobables: una garantía de que no hay promesas vacías, sino cifras verificadas por auditores ambientales independientes.
- Apoyo al desarrollo responsable: la tranquilidad de consumir alimentos procedentes de plantas que minimizan su impacto sobre el agua, el aire y el suelo.
- Calidad y frescura con propósito: un proceso cuidado desde el origen hasta el envasado que protege el sabor puro de la leche de siempre.
Cuidar de nuestro entorno exige la misma dedicación y calma con la que preparamos las cosas buenas de la vida. La producción de leche sostenible bajo la certificación EMAS en nuestras tres plantas demuestra que es posible unir la tradición láctea con los estándares de gestión ambiental más avanzados de Europa.


