Ya llevamos unos cuantos días de verano “oficial” y con él las ganas de refrescarnos a todas horas, ya sea con baños en el mar o la piscina, con bebidas y comidas refrescantes, ¡o tal vez comiendo helados!
Si eres de las personas que no pueden pasar el verano sin comer helado estás de enhorabuena porque hoy, aquí y ahora, te vamos a deleitar/refrescar/emocionar con 3 recetas de helados con leche caseros y creativos.
Ya sabemos que has empezado a salivar, así que no queda otra que ponernos manos a la masa. ¡Helados, allá vamos! 🍦🍨
1. Helado de Vainilla con trozos de Lacasitos.
Ingredientes
- 2 tazas de leche Celta
- 1 taza de nata para montar (35% M.G.)
- 1 taza de azúcar
- 1 vaina de vainilla o 2 cucharaditas de extracto de vainilla
- 4 yemas de huevo
- 20 Lacasitos (o similar)
¿Cómo prepararlo?
- Infusiona la leche. En un cazo calienta la leche a fuego lento junto con la vaina de vainilla abierta y sus semillas. No dejes que hierva. Apaga el fuego y deja reposar 10 minutos para que la leche se impregne del aroma a vainilla.
- Prepara la base de crema. En un bol, bate las yemas de huevo con el azúcar hasta que la mezcla se aclare. Vierte la leche infusionada poco a poco, sin dejar de batir, hasta que se integre completamente.
- Agrega la nata. Incorpora la nata a la crema de yemas y mezcla con movimientos envolventes hasta que quede una mezcla homogénea.
- Incorpora los Lacasitos. Reserva algunos Lacasitos enteros para decorar y machaca el resto. Añade los Lacasitos machacados a la mezcla de crema y remueve con cuidado para distribuirlos de manera uniforme.
- Congela y remueve. Vierte la mezcla en un recipiente con tapa hermética y llévalo al congelador. Durante las primeras 3-4 horas, remueve la mezcla cada 30-45 minutos para romper los cristales de hielo que se formen y lograr una textura cremosa.
- Conservación. Una vez que la mezcla haya espesado considerablemente (aproximadamente 4 horas), deja el helado reposar en el congelador durante al menos 2 horas más antes de servirlo.
- ¡A disfrutar! Retira el helado del congelador unos 10 minutos antes de servirlo para que se ablande un poco. Decora con los Lacasitos enteros reservados y disfruta de un helado casero con un toque creativo.
😉 Truco extra: Si el sabor a vainilla natural te resulta muy intenso, puedes sustituirla por una cucharadita de extracto de vainilla o por otro aroma de tu preferencia.
2. Helado de fresa y yogurt griego.

Ingredientes
- 1 taza de leche Celta
- 2 tazas de fresas frescas
- 1 taza de yogur griego
- 1/2 taza de azúcar
- 1 cucharadita de jugo de limón
¿Cómo prepararlo?
- Prepara las fresas. Lava bien las fresas y sécalas con cuidado. Quítales el tallo y tritúralas hasta obtener un puré suave.
- Mezcla los ingredientes. En un bol grande, combina el puré de fresas, el yogurt griego, la leche, el azúcar y el jugo de limón. Revuelve bien con una espátula o cuchara hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados y el azúcar se haya disuelto por completo.
- Congela y bate. Vierte la mezcla de helado en un recipiente con tapa hermética y llévalo al congelador. Durante las primeras 3-4 horas, retira el recipiente cada 30-45 minutos y bate la mezcla con una batidora o licuadora para romper los cristales de hielo que se formen. Esto ayudará a que el helado tenga una textura cremosa y suave.
- Conservación. Una vez que la mezcla haya espesado considerablemente (aproximadamente 4 horas), regresa el recipiente al congelador y déjalo reposar durante al menos 2 horas más antes de servirlo.
- ¡A disfrutar! Retira el helado del congelador unos 10 minutos antes de servirlo para que se ablande un poco.
😉 Truco extra: Puedes decorarlo con fresas frescas, hojas de menta o cualquier otro topping de tu preferencia.
3. Helado de café y caramelo
Ingredientes
- 2 tazas de leche Celta
- 1 taza de nata para montar (35% M.G.)
- 3/4 taza de azúcar
- 1/2 taza de café (enfriado)
- 1/2 taza de caramelo líquido
¿Cómo prepararlo?
- Calienta la leche y la nata. En un cazo a fuego medio, calienta la leche y la nata hasta que estén a punto de ebullición. Ojo, que no hiervan.
- Disuelve el café. En un bol aparte, mezcla el azúcar con el café hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Combina las mezclas. Incorpora la mezcla de café y azúcar a la leche y nata calientes. Remueve bien con un batidor de varillas o una espátula hasta que todos los ingredientes estén integrados.
- Espesa la crema. Cocina la mezcla a fuego medio, removiendo constantemente, durante unos 10-15 minutos. La mezcla debe espesar un poco.
- Enfría y añade el caramelo. Retira la crema del fuego y deja enfriar completamente. Una vez fría, añade el caramelo líquido y remueve suavemente para incorporarlo.
- Congela y bate. Vierte la mezcla de helado en un recipiente con tapa hermética y llévalo al congelador. Durante las primeras 3-4 horas, retira el recipiente cada 30-45 minutos y bate la mezcla para romper los cristales de hielo que se formen. Esto ayudará a que el helado tenga una textura cremosa y suave.
- Maduración final. Una vez que la mezcla haya espesado considerablemente (aproximadamente 4 horas), regresa el recipiente al congelador y déjalo reposar durante al menos 2 horas más antes de servirlo.
- ¡A disfrutar! Retira el helado del congelador unos 10 minutos antes de servirlo para que se ablande un poco. Puedes decorarlo con virutas de chocolate, nueces picadas o salsa de caramelo adicional.
😉 Truco extra: Puedes decorarlo con virutas de chocolate, nueces picadas o salsa de caramelo adicional.
Como recomendación general, puedes utilizar una heladera para obtener un resultado muy cremoso. ¡Y solo decirte que esperamos que estas tres recetas te ayuden, a ti y a tu familia, a llevar mejor el calor del verano!