Hoy queremos abordar un tema muy interesante para las familias con niños y niñas pequeños en casa y es sobre cómo ayudar en la gestión de las emociones siendo tan peques y con menos información que una persona adulta. Y es que a veces el contexto en el que vivimos se vuelve convulso y trae consigo malas noticias y los peques son como esponjas que todo lo absorben pero sin tener la certeza de que lo gestionan de manera adecuada internamente.
Estos son los consejos prácticos que os ofrecemos para ayudar a los peques a gestionar sus emociones:
Habla con sinceridad y calma.
Las personas adultas sabemos y tenemos la capacidad de abordar y gestionar la información de una manera más ágil que los peques. Ellos y ellas necesitan tiempo y calma. Tiempo para entender, analizar y resolver las dudas que puedan surgir. Y calma, un tono neutro que no les despierte otra emoción (rabia, miedo, incerteza) que pueda bloquear la compresión. Por eso os recomendamos que tratéis de explicarles lo que sucede de forma clara y adaptada a su edad, transmitiendo seguridad y mucho apoyo.
Cuida tu bienestar emocional.
Cuando lo hagas, trata de cuidarte a ti también. Encuentra la sinceridad y la calma para expresarte. De esta forma estará creando un vínculo de gestión sano para que los peques aprendan de ello. Como hemos hablado anteriormente, son esponjas y las mamás y papás sois el espejo en el que mirarse. Si cuidáis vuestro bienestar emocional, estaréis cuidando también el suyo.

Establece una rutina para manejar los momentos difíciles.
El tercer consejo práctico para ayudar a los peques a gestionar sus emociones es “establecer rutinas para manejar los momentos difíciles”. ¿Esto qué quiere decir? Crear un lugar tranquilo y estable. A veces vale la pena esperar a comunicar una información difícil o incomprensible para ellos y ellas hasta encontrar un “lugar tranquilo”, ya que esto les hará sentirse más seguros. ¿Y por qué una rutina? Porque si creamos ese espacio o lugar tranquilo, podemos recurrir a él más veces, todas las que haga falta. Incluso hay casos en los que son los peques o incluso ya adolescentes, quienes nos piden ir a ese lugar tranquilo a abordar distintos temas. Un lugar tranquilo, de calma, al que acudir y que idealmente puede encontrarse en casa. Y si no hay casa, como tristemente hemos visto en los acontecimientos vividos por la Dana en Valencia, recuerda que el núcleo familiar es casa.
Evita dar soluciones rápidas.
Inevitablemente el punto anterior nos lleva a este: evita dar soluciones rápidas. Recomendamos evitar frases como “todo va a estar bien” porque aunque parecen una tirita muy sanadora, puede que la herida sea más profunda y necesite más atención. La empatía es clave. Si tienes que dar una respuesta rápida, mejor empezar por “lamento lo que estás viviendo”.
Valida sus emociones.
Otro consejo práctico para ayudar a los peques a gestionar sus emociones es validar sus emociones. Hacerles sentir que es normal lo que están sintiendo. En tiempos difíciles o de incertidumbre es normal sentirse triste, asustado o enfadado. Es el momento de validar ese gran abanico de emociones que tenemos. Podéis transmitirles que las emociones son como los colores, hay un gran abanico de ellos y podemos usarlos todos para hacer un dibujo bien llamativo y vivo. Hay niños y niñas que se expresan mejor mientras realizan tareas, pintar con ellos mientras habláis puede ser un buen ejercicio para encontrar la calma e incluso ese lugar seguro. Escucha con empatía: Permite que exprese sus preocupaciones sin juzgar.
Ofrece apoyo físico y práctico.
¡Qué importante este punto! Puede que de nada sirve todo lo anterior si nuestro cuerpo habla en el mismo tono. Abraza, mira a los ojos, sujeta su mano… que tus gestos también hablen y muestren comprensión y cariño.
Limita la exposición a noticias.
Si lo que estamos gestionando es un tema que trasciende a un asunto familiar y es una noticia que aparece en los medios, recomendamos controlar el tiempo de exposición tanto de los peques como de los adolescentes a las noticias. Alejarles de la televisión y las redes sociales reducirá su ansiedad.